Posadas ´08 – El vaso medio vacío

Por Miguel Sánchez

Con la carrera de Misiones se cerró la primera mitad de la temporada 2008. El balance, no puede ser bueno para los hinchas de Dodge.

Apenas un tercer y cuarto puesto de Castellano, y un sexto de Angelini, son las mejores performances de la marca. El de Lobería, con algunas irregularidades, está 10° en el torneo. Angelini ya salió de los 20 primeros y el resto, viene bastante más atrás.

Podríamos echarle la culpa a los 20 kilos extra. Creo que no son determinantes, aunque visto cómo estamos, bien podrían quitarlos. ¿La compresión? Tal vez, si nos comparamos con Torino o Chevrolet, pero no es excusa frente a Ford que domina el torneo. ¿Los amortiguadores nacionales? Tal vez, pero son los mismos para todos… ¿Los ya no tan nuevos carburadores 48-48 que cierran en esta fecha un torneo completo desde su aplicación obligatoria? Y seguramente ese haya sido el cambio que más le dolió a los Cherokee, pero no puede tomarse como excusa.

Como dato alentador encontramos al equipo de Castellano (-Silva) y Uranga como la avanzada de la marca. Los autos del equipo encuentran ritmo rápidamente y demuestran que, con trabajo, no estamos tan lejos. Al Pinchito le falta experiencia para capitalizar algunas situaciones de carrera y correr pensando en sumar cuando no hay para más. Pero no es una crítica. En igual situación se encuentra por ejemplo Matías Rossi, y tiene un puntaje similar en el torneo. Delante de ellos, están los pilotos “avezados” de la categoría…

Además de lo dicho para el equipo de Lobería-Tandil, queda la incógnita de lo que pudo ser, cuando uno ve que Fontana pena con un clon de patrullero, mal armado sin dudas, y que su auto anterior hace punta en el zonal de la ACTC, o que el primer auto competitivo del equipo de Di Meglio se mantiene dentro del lote puntero con Dandlen (ayer corrido por Catalán Magni) y el que se vendió a un equipo del TCP y fueron a buscar nuevamente, ahora no quiere ser devuelto por su nuevo dueño…

El resto de los equipos sigue penando con problemas de chasis o de motor. Bessone llevó su auto al taller de Canapino pero aún no se vio una mejora, Salerno hace algunas fechas que no se mete en el 103% de la clasificación, y varios pilotos alternan presencias.

Para la segunda mitad del año uno podría tener ciertas esperanzas pensando en que faltan dos carreras en Buenos Aires, la próxima de Rafaela, una en La Plata (que siempre nos recibió bien) dentro del calendario. Pero como vengo sosteniendo de un tiempo a esta parte, deberemos considerarnos felices con un triunfo en el año, y tirar la casa por la ventana si logramos alguno más. Ojalá, pero lo veo complicado.

Yendo a la fecha de Posadas ya específicamente, otro vez nos tocó la pascua invertida: viernes de gloria, con sábado de ceniza…

Castellano era tercero el viernes, bastante cerca de la punta. Aunque el auto perdía ritmo, y el piloto lo avisaba.

El sábado, apenas lograba superar su tiempo del viernes para quedar 15°. En su mejor vuelta perdía el auto en la última curva, y en otra posterior tenía un flojo último parcial, para terminar en la leca finalmente.

Comentario aparte para el último parcial: No vi la vuelta de Gianini, pero mientras Aventín dominaba, varios pilotos llegaron al último parcial con ventajas sobre su vuelta record, pero no pudieron luego superarlo. Evidentemente, debe haber sido muy bueno ese parcial, sin dudas, EL LUGAR del circuito, que no por aburrido para la carrera deja de ser bastante complicado.

Figuritas repetidas, Angelini fue el segundo mejor Dodge, y Zanatta y Catalán Magni estaban en el lote siguiente.

Las series del TC Pista devolvieron a los primeros planos a dos que no venían bien en el torneo, luego de buenos arranques: Martín Ponte, y el Bocha Trebbiani, que parece haber encontrado el auto nuevamente, y creo, será amplio candidato en Rafaela y para repetir el paseo de Buenos Aires.

En la final el del Torino fue inalcanzable. Es más, creo que volviendo de Posadas, tampoco pueden agarrarlo. Caso particular. El equipo de Ponte está afincado en Morón y lo dirige Juan Cruz Aventín, hijo de Tony, nuestro primer campeón. Sería lindo verlo probando con algún auto de nuestra marca también, pues a juzgar por los resultados parece que trabajan bien.

Detrás de Ponte, se encolumnó la avanzada de Dodge. Primero fue Trebbiani, que incluso fue quien más intentó superarlo, sin suerte, hasta que promediando la carrera debió detenerse. También hizo una buena carrera Leo Larrauri, incluso mucho tiempo sin la trompa, pero salió de pista muy violentamente en una de las curvas a la izquierda obligando a una de las cuatro entradas del auto de seguridad. En la segunda, varios fueron los autos de nuestra marca que defeccionaron. Ramiro Galarza y Paparella (este último metido en algunos toques) también quedaron afuera, e incluso Litwiñiuk que de local venía cumpliendo un buen trabajo.

Así de repente, sólo quedó el avance del local Crispín Beitía, que despacito y por las piedras (como para seguir bíblicos, vio) llegó al segundo lugar de la carrera. Como para pensar si no valdría la pena alquilar la cupé al equipo de los Bessone por alguna carrera más. Y hablando de los Bessone, Ernestito no le encontró la vuelta al auto nuevo. Como para pensar también si fue una buena decisión la del cambio…

¿Cuál de nuestros pilotos saldrá de perdedor entre Rafaela y Buenos Aires? Apostemos, porque a alguno se le puede llegar a dar.

En el TC, otra vez la primera serie dio ventajas. Para colmo, con todos los punteros del torneo involucrados. En este caso, el desparramo lo hicieron Moriatis y Silva. Lástima que no hubo de los nuestros allí para aprovecharlo.

En la segunda, empezamos mal, cuando Zanatta guardó tras la vuelta previa con el motor roto. Castellano aprovechó un error de Rossi para ser cuarto un ratito, para terminar quinto que no estuvo mal.

En la tercera, Angelini tocó a Martínez en la entrada a la S. El de Carreras dijo que el Gurí frenó antes. Seguramente tenga razón… pero marche preso…

Bessone y Catalán Magni, anduvieron de la mitad hacia atrás en sus series, y Salerno, iba 15 y la suerte le sonrió: Quedó 14° en la última vuelta, y se metió en la final.

La carrera fue bastante aburrida. El circuito es difícil, y traicionero. Pero las largas rectas no sirven cuando se cuenta con 4 horquillas para unirlas. Los autos salen lentos, y salvo un error al doblar no quedan muchas chances para el sobrepaso. Así, los 10 primeros se apiñaron, no tanto por la entrada del pace car, sino más porque cuando el primero la hace lenta, no hay mucho lugar para maniobras raras (salvo casos temerarios como el de Johnito en la última curva).

Castellano zafó por adentro de la carambola inicial y quedó décimo. Con el abandono de Gianini fue 9°, y así estuvo la mayor parte de la carrera. De golpe, apareció 14°. Y si bien ya no era lo mismo, al menos, en ese lote, se lo vio metido en algunos embrollos. Seguramente se divirtió más en el último tercio de carrera, que en los dos restantes, cuando era sólo un vagón más del trencito de punta.

Angelini estaba entre los 20 cuando se fue a esa cama de tierra colorada que bordea el circuito, y a Bessone no se lo vio pasar demasiado.

Catalán Magni tuvo una buena actuación con el auto de Dandlen. Estuvo toda la carrera por debajo del puesto 20, lo cual es bueno, y Salerno, a pesar de su andar lento, se mantuvo en la vuelta del puntero, terminó la carrera y se llevó los puntos del puesto 25.

Ya pasó medio torneo, y mirando el vaso por la mitad, lo veo medio vacío, como con gusto a poco. Lo cual debe ser mirado por el lado positivo. Estoy convencido de que lo mejor, es lo que está por llegar.